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Marini y el marinismo

 La literatura italiana posterior a Tasso presenta escasos escritores de relieve, hasta mediados del siglo XVIII Políticamente Italia era un país infortunado; el control de la península estaba en manos de príncipes extranjeros y si durante el renacimiento había sido guía intelectual de Europa, ahora le toca ser influenciada por otras naciones. Se desarrolla un excesivo cuidado de la forma y los artificios del estilo son regla general a la que se someten los poetas del siglo XVII

Sino todos incurren a las exageraciones de mal gusto, todos acechan lo extravagante y lo ampuloso. El más insigne representante de esta manera fue el caballero Giambattista MARINI (1569-1695), napolitano poco recomendable, que expulsado de su tierra , disfruto de gran Fama en París, dónde sus contemporáneos lo reputaban el más grande poeta de todos los tiempos.

No desprovisto de talento ni de imaginación para pintar el amor sensual, ni falto de estilo pintoresco para describir pequeños cuadros de la naturaleza, su afán de llamar la atención le empujo hacia afectadas artificiosidades de positivo mal gusto. En la corte de Francia concluyo su Adonis, largo poema de 45 000 versos, dedicado a Luis XIII, que narra en medio de interminables digresiones, los amores de Venus y Adonis.

Aunque posee buenas cualidades como la musicalidad de algunos de sus pasajes, las características de esta producción son el enfasís y la redundancia.

De este autor toma su nombre el marinismo, moda literaria consistente en buscar efectos sorpresivos en los lectores por medio de lo imprevisto del pensamiento y de la expresión y por la complicadas sutilezas de los conceptos. Aunque algunos poetas lucharon contra el marinismo, muchos más trataron de imitarle, exagerando naturalmente sus defectos.








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