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Culteranismo y Conceptismo

Dos son las tendencias más importantes y extremas que se destacan en la producción literaria barroca: culteranismo y conceptismo.

El Culteranismo propende a esquivar los aspectos desagradables de la realidad cotidiana, atendiendo sólo a los que ofrecen algún valor estético, especialmente de índole sensorial.  El culteranismo busca la plástica y la sonoridad; su objeto de manifestación principalmente es la poesía.

Los recursos principales del culteranismo son:
  1. La metáfora, de ordinario intensa y exacerbada, con la que intenta ennoblecer la realidad. Los objetos vulgares son mencionados por medio de objetos poéticos que constituyen su imagen, por tener con él algún punto de contacto.
  2. El Neologismo. El culterano quiere dotar la obra poética de un lenguaje culto. Sus conocimientos humanísticos le llevan a utilizar el latín para derivar una serie de vocablos, que terminarán por incorporarse al idioma. El mismo fin de aristocratizar la expresión literaria apoyándose en la cultura antigua del hipérbaton. 
  3. El hipérbaton, o transposición de una frase, a la manera de sintaxis latina.

El Conceptismo se basa en las asociaciones ingeniosas de ideas o palabras, busca la sutileza del pensar y la agudeza del decir, su objeto de manifestación es principalmente la prosa.

Uno y otro buscan el afectismo y la sorpresa el culteranismo se vale del lenguaje culto y el conceptismo se vale de lo habitual retorciéndolo y violentándolo en su significado y en sintaxis.


Montes de Oca, F., 1974. Literatura Universal. 8th ed. México, DF: Editorial Porrua, p.156.





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