Dos son las tendencias más importantes y extremas que se destacan en la producción literaria barroca: culteranismo y conceptismo.
El Culteranismo propende a esquivar los aspectos desagradables de la realidad cotidiana, atendiendo sólo a los que ofrecen algún valor estético, especialmente de índole sensorial. El culteranismo busca la plástica y la sonoridad; su objeto de manifestación principalmente es la poesía.
Los recursos principales del culteranismo son:
- La metáfora, de ordinario intensa y exacerbada, con la que intenta ennoblecer la realidad. Los objetos vulgares son mencionados por medio de objetos poéticos que constituyen su imagen, por tener con él algún punto de contacto.
- El Neologismo. El culterano quiere dotar la obra poética de un lenguaje culto. Sus conocimientos humanísticos le llevan a utilizar el latín para derivar una serie de vocablos, que terminarán por incorporarse al idioma. El mismo fin de aristocratizar la expresión literaria apoyándose en la cultura antigua del hipérbaton.
- El hipérbaton, o transposición de una frase, a la manera de sintaxis latina.
El Conceptismo se basa en las asociaciones ingeniosas de ideas o palabras, busca la sutileza del pensar y la agudeza del decir, su objeto de manifestación es principalmente la prosa.
Uno y otro buscan el afectismo y la sorpresa el culteranismo se vale del lenguaje culto y el conceptismo se vale de lo habitual retorciéndolo y violentándolo en su significado y en sintaxis.
Montes de Oca, F., 1974. Literatura Universal. 8th ed. México, DF: Editorial Porrua, p.156.


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